Lola Ruiz Domenech invita al alcalde a quitarse las orejeras para que observe todos los incumplimientos del Plan centro que a diario señorean por calles, plazas y muros de nuestra ciudad, sin que al parecer se actúe con la celeridad y contundencia que ante el mural artístico iniciado por el Niño de las Pinturas, solicitado por el dueño del inmueble y comunicado al Ayuntamiento, tal y como exige la normativa.
La portavoz de IULV-CA en el Ayuntamiento de Granada ha criticado hoy en rueda de prensa la sanción impuesta al Niño de las pinturas ya que a su juicio “la actividad que estaba desarrollando en la calle Vistillas de los Ángeles se había realizado según el procedimiento establecido en la ordenanza de la “intransigencia” y a pesar de ello fue interrumpida, levantado un expediente y ahora sancionado a dejar el muro como estaba, algo que a cualquiera con dos dedos de frente le parece una insensatez, sobre todo lo de volver el muro a sus condiciones iniciales, ya que eran francamente lamentables con pintadas donde podía leerse “Graná, la repolla” aunque quizá esto le guste más al alcalde que un mural artístico realizado a base de colores sepias, tierra y crema que respetan la gama establecida en el Plan centro” afirma Lola Ruiz Domenech quien continúa “no sé si el alcalde se ha paseado por la calle Vistillas de los Ángeles y la Cuesta del Caidero y ha comprobado como están sus muros, o si ha visto como están los de su responsabilidad, como el del embarcadero del río Genil que “luce” unas pintadas feísimas sin que hasta la fecha se haya hecho nada por eliminarlas ni tan siquiera mantenimiento municipal como es su obligación”
Para la edil de la organización de izquierdas la persecución y sanción impuesta al Niño de las Pinturas es una muestra más de la inseguridad jurídica que provoca la aplicación de la ordenanza de la intransigencia, ya que en este caso se han interpretado los artículos 35 y 36 sin tener en cuenta que se había seguido el procedimiento establecido, esto es tener la autorización del propietario (en este caso es un encargo de dicha persona) y comunicarlo al Ayuntamiento, algo que también había hecho “lo que está claro es que el error, si es que lo ha habido, ha sido de la propia administración que no contesta en tiempo y forma a la comunicación relativa a la realización de dicho mural, lo que demuestra no sólo la incapacidad del gobierno del PP sino que los cauces y trámites establecidos en la ordenanza son inadecuados e interpretables ” sostiene Lola Ruiz Domenech quien continúa “y lo que no es razonable es que tenga que ser sancionado quien ha hecho las cosas tal y como se exige. Es todo un sin sentido que lo que parece indicar es que al gobierno del PP le molestan los murales artísticos y por esto los persigue. Y lo que llama la atención es la cantidad de pintarrajeos que aparecen a diario en las paredes de nuestras calles sin que al parecer pase nada”
La portavoz municipal invita al alcalde a que se de una vuelta por la ciudad “sin las orejeras que habitualmente lleva puestas” y observe con detenimiento todos los incumplimientos que, al parecer sin ningún problema, se permiten en nuestras calles. “Desde terrazas que invaden el espacio público y tienen más mesas de las autorizadas, a otras que incluyen sofás y otros elementos de mobiliario que no son lo más adecuado para un centro histórico al tiempo que cierran el paso” apunta Lola Ruiz Domenech. Además la edil de la organización de izquierdas le plantea al alcalde que mire hacia arriba y observe colores, carteles y luminosos que incumplen a todas luces lo que recoge el Plan Centro (y también el Plan Albaicín) y que están ahí día tras día.
Tanto en el Plan Centro como en el Plan Especial Albaicín existen limitaciones a la publicidad exterior de manera que se prohíbe con carácter general la fijación de carteles, colocación de soportes y manifestación de actividad publicitaria, prohibiéndose expresamente “la fijación directa de carteles publicitarios sobre edificios, muros, vallas y cercas así como “rótulos luminosos de cualquier tipo, colocación de rótulos, anuncios, luminosos en balcones, cubiertas, azoteas, y en cualquier planta distinta a la baja, rótulos en banderola perpendicular a la fachada, independientemente de su tamaño, material o forma” emplazándose a “los locales comerciales que tengan letreros luminosos, rótulos que no cumplan las condiciones de esta norma y no hayan obtenido la oportuna licencia municipal de autorización, deberán eliminar a su costa estas señalizaciones en el plazo máximo de dos (2) años a partir de la aprobación definitiva del Plan Centro” (que entró en vigor el 14 de agosto de 2002) “Basta darse una vuelta por Granada para comprobar que no se cumple, que pasan los días y los días sin que, al parecer, se haga nada” apunta Lola Ruiz Domenech que se pregunta “¿Dónde está la diligencia en la inspección y la vigilancia en estos ámbitos? ¿Dónde está la diligencia y la vigilancia ante situaciones de este tipo? ¿Por qué no se actúa con la contundencia que requiere? Mientras parece que el alcalde no se entera de esto, sí que se actúa con una velocidad de vértigo ante un mural artístico que presumiblemente cuenta con todos los requisitos exigidos. Lo que induce a concluir que el alcalde parece actuar con una doble vara de medir, mano dura para el débil y escondida para el más fuerte”.
Recuerda también la obligación que establece el Plan Centro del deber de conservación de los edificios históricos que al tiempo que refiere la nueva reglamentación aprobada recientemente por el gobierno andaluz con la que los ayuntamientos podrán actuar en un plazo de seis meses, de modo que Lola Ruiz Domenech le exige al alcalde “que sea diligente y actúe de manera inmediata para evitar que en nuestra ciudad se siga perdiendo patrimonio artístico, histórico y monumental y que lo haga empezando por su propia casa donde tiene edificios emblemáticos abandonados tan importantes como la Casa Agreda” señala Lola Ruiz Domenech y concluye “está claro que el alcalde actúa con una doble vara de medir y que ha elaborado una ordenanza de la intransigencia para perseguir al más débil, mientras que, a pesar de contar con instrumentos adecuados para perseguir y acabar con infracciones realmente graves parece ser que no lo hace con la misma contundencia y celeridad, porque si así fuera hubiese sido imposible que desaparecieran bajo el pico y la pala edificios históricos, que otros estén a punto de caerse y, sobre todo, que en muchas zonas históricas reine el caos y cada cual pueda poner el letrero y los colores que se le antojen. Porque ¿puede hablar de ordenación quien no actúa con la contundencia que debería ante la apropiación de espacio público por parte de las terrazas, algunas con sofás, etc.?
La portavoz de IULV-CA en el Ayuntamiento de Granada ha criticado hoy en rueda de prensa la sanción impuesta al Niño de las pinturas ya que a su juicio “la actividad que estaba desarrollando en la calle Vistillas de los Ángeles se había realizado según el procedimiento establecido en la ordenanza de la “intransigencia” y a pesar de ello fue interrumpida, levantado un expediente y ahora sancionado a dejar el muro como estaba, algo que a cualquiera con dos dedos de frente le parece una insensatez, sobre todo lo de volver el muro a sus condiciones iniciales, ya que eran francamente lamentables con pintadas donde podía leerse “Graná, la repolla” aunque quizá esto le guste más al alcalde que un mural artístico realizado a base de colores sepias, tierra y crema que respetan la gama establecida en el Plan centro” afirma Lola Ruiz Domenech quien continúa “no sé si el alcalde se ha paseado por la calle Vistillas de los Ángeles y la Cuesta del Caidero y ha comprobado como están sus muros, o si ha visto como están los de su responsabilidad, como el del embarcadero del río Genil que “luce” unas pintadas feísimas sin que hasta la fecha se haya hecho nada por eliminarlas ni tan siquiera mantenimiento municipal como es su obligación”
Para la edil de la organización de izquierdas la persecución y sanción impuesta al Niño de las Pinturas es una muestra más de la inseguridad jurídica que provoca la aplicación de la ordenanza de la intransigencia, ya que en este caso se han interpretado los artículos 35 y 36 sin tener en cuenta que se había seguido el procedimiento establecido, esto es tener la autorización del propietario (en este caso es un encargo de dicha persona) y comunicarlo al Ayuntamiento, algo que también había hecho “lo que está claro es que el error, si es que lo ha habido, ha sido de la propia administración que no contesta en tiempo y forma a la comunicación relativa a la realización de dicho mural, lo que demuestra no sólo la incapacidad del gobierno del PP sino que los cauces y trámites establecidos en la ordenanza son inadecuados e interpretables ” sostiene Lola Ruiz Domenech quien continúa “y lo que no es razonable es que tenga que ser sancionado quien ha hecho las cosas tal y como se exige. Es todo un sin sentido que lo que parece indicar es que al gobierno del PP le molestan los murales artísticos y por esto los persigue. Y lo que llama la atención es la cantidad de pintarrajeos que aparecen a diario en las paredes de nuestras calles sin que al parecer pase nada”
La portavoz municipal invita al alcalde a que se de una vuelta por la ciudad “sin las orejeras que habitualmente lleva puestas” y observe con detenimiento todos los incumplimientos que, al parecer sin ningún problema, se permiten en nuestras calles. “Desde terrazas que invaden el espacio público y tienen más mesas de las autorizadas, a otras que incluyen sofás y otros elementos de mobiliario que no son lo más adecuado para un centro histórico al tiempo que cierran el paso” apunta Lola Ruiz Domenech. Además la edil de la organización de izquierdas le plantea al alcalde que mire hacia arriba y observe colores, carteles y luminosos que incumplen a todas luces lo que recoge el Plan Centro (y también el Plan Albaicín) y que están ahí día tras día.
Tanto en el Plan Centro como en el Plan Especial Albaicín existen limitaciones a la publicidad exterior de manera que se prohíbe con carácter general la fijación de carteles, colocación de soportes y manifestación de actividad publicitaria, prohibiéndose expresamente “la fijación directa de carteles publicitarios sobre edificios, muros, vallas y cercas así como “rótulos luminosos de cualquier tipo, colocación de rótulos, anuncios, luminosos en balcones, cubiertas, azoteas, y en cualquier planta distinta a la baja, rótulos en banderola perpendicular a la fachada, independientemente de su tamaño, material o forma” emplazándose a “los locales comerciales que tengan letreros luminosos, rótulos que no cumplan las condiciones de esta norma y no hayan obtenido la oportuna licencia municipal de autorización, deberán eliminar a su costa estas señalizaciones en el plazo máximo de dos (2) años a partir de la aprobación definitiva del Plan Centro” (que entró en vigor el 14 de agosto de 2002) “Basta darse una vuelta por Granada para comprobar que no se cumple, que pasan los días y los días sin que, al parecer, se haga nada” apunta Lola Ruiz Domenech que se pregunta “¿Dónde está la diligencia en la inspección y la vigilancia en estos ámbitos? ¿Dónde está la diligencia y la vigilancia ante situaciones de este tipo? ¿Por qué no se actúa con la contundencia que requiere? Mientras parece que el alcalde no se entera de esto, sí que se actúa con una velocidad de vértigo ante un mural artístico que presumiblemente cuenta con todos los requisitos exigidos. Lo que induce a concluir que el alcalde parece actuar con una doble vara de medir, mano dura para el débil y escondida para el más fuerte”.
Recuerda también la obligación que establece el Plan Centro del deber de conservación de los edificios históricos que al tiempo que refiere la nueva reglamentación aprobada recientemente por el gobierno andaluz con la que los ayuntamientos podrán actuar en un plazo de seis meses, de modo que Lola Ruiz Domenech le exige al alcalde “que sea diligente y actúe de manera inmediata para evitar que en nuestra ciudad se siga perdiendo patrimonio artístico, histórico y monumental y que lo haga empezando por su propia casa donde tiene edificios emblemáticos abandonados tan importantes como la Casa Agreda” señala Lola Ruiz Domenech y concluye “está claro que el alcalde actúa con una doble vara de medir y que ha elaborado una ordenanza de la intransigencia para perseguir al más débil, mientras que, a pesar de contar con instrumentos adecuados para perseguir y acabar con infracciones realmente graves parece ser que no lo hace con la misma contundencia y celeridad, porque si así fuera hubiese sido imposible que desaparecieran bajo el pico y la pala edificios históricos, que otros estén a punto de caerse y, sobre todo, que en muchas zonas históricas reine el caos y cada cual pueda poner el letrero y los colores que se le antojen. Porque ¿puede hablar de ordenación quien no actúa con la contundencia que debería ante la apropiación de espacio público por parte de las terrazas, algunas con sofás, etc.?

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