El rector de la Universidad de Granada, Francisco González Lodeiro, ha inaugurado hoy el monumento ubicado en la nueva rotonda de la calle Calvario, situada en el pueblo de Restábal (El Valle).
González Lodeiro ha sido el encargado de descubrir la obra de arte ante la presencia de su autor, Víctor Borrego y el alcalde del municipio, Juan Antonio Palomino. Al acto también han acudido otras autoridades municipales y académicas de la Universidad de Granada como Jorge Alberto Durán Suárez, director del Departamento de Escultura de la Facultad de Bellas Artes y Luis F. García del Moral Garrido, delegado del Rector para Asuntos Relacionados con Marruecos.
Según ha explicado el acalde del municipio, hoy se ha inaugurado “un espacio público que antes era propiedad privada y se ha hecho con una obra de un gran artista, vecino de El Valle y profesor titular de Escultura de la Facultad de Bellas Artes, que además, es el promotor de las Becas al Raso (que este año celebrarán su décimo aniversario en el municipio)”. Por eso, añadió, “ha sido el momento de invitar al rector de la Universidad de Granada, para estrechar aún más los lazos de unión entre esta institución y el municipio”.
En su intervención, González Lodeiro ha aprovechado para felicitar al Ayuntamiento de El Valle y a Víctor Borrego por su trabajo, “no sólo por el monumento en la rotonda, sino por la gran labor que desempeñan dentro de las Becas al Raso, que cada verano hacen posible que estudiantes de la Facultad de Bellas Artes desempeñen su trabajo en este paraje tan bonito”.
El rector explicó que la Universidad de Granada “se siente muy orgullosa de tener departamentos y profesores que desarrollan actividades, a veces poco sonoras, pero de gran calado, y que persiguen el objetivo de abrir la institución a la sociedad y al pueblo”.
Momentos antes de la inauguración, González Lodeiro realizó una ruta guiada por los principales emplazamientos de El Valle, donde el alcalde, Juan Antonio Palomino, le mostró algunas de las obras que los jóvenes artistas de las Becas al Raso han dejado como legado y que ya lucen en diferentes espacios del municipio.
El monumento
Según ha explicado el artista, si tuviera que poner un nombre al monumento, sería ‘Ab malo usque ad ova’, escrito en latín y que significa ‘De la manzana a los huevos’. “El espacio que se me ofrecía para trabajar era una rotonda entre tres calles, pero esta rotonda tenía que inscribirse en una base triangular no regular: un triangulo isósceles. En un triangulo equilátero es posible inscribir un circulo (es decir: “una rotonda”), pero en un triángulo isósceles el circulo se hace huevo. De manera que tenía que basarme en un huevo; si mi idea era partir de los orígenes la aparición de este huevo resultaba providencial. Sobre este primer huevo, surgido por generación espontánea, nacieron otros tres a partir de los cuales se fueron desarrollando las diversas figuras”.
Para él, ha sido “un placer poder trabajar a pie de obra”, y delante de todos los asistentes quiso explicar los significados que corrían por su cabeza cuando estaba haciendo la obra. “He tenido muchas sensaciones y las he traducido en imágenes. Un monumento es un lugar para la memoria, porque el pasado es también progreso. Y una de las cosas que motiva este trabajo es volver a sacar a la luz las acequias, volver a ver el agua correr como antiguamente, es como desenterrar a los antepasados y ver a los antiguos dioses, se intenta transmitir el amor a un paisaje donde uno pueda pararse a pensar, y en realidad es una alegoría llena de símbolos”, confiesa el artista.
Así, decidió representar un huevo “porque también significaba muy bien la idea del origen y del pasado, había que recuperar el agua de la acequia aunque fuera a través de un canal entubado que sale a la superficie en el monumento, y recordé que los antiguos llamaban a las rotondas elementos triviales porque se juntaban varias vías y había que tomar una decisión para ver qué camino seguir”, comenta Borrego.
Es por ello que en el monumento se plantean tres vías: un viejo alegre al lado del bar que da la opción de volver a la sociedad, a la diversión; una mujer que tiene relación con las divinidades femeninas y que indica el camino al Calvario; y un indio que desconcierta, pero que al igual que la estatua de Colón en Barcelona indica la dirección a las Indias y la manera en que la civilización ha ido acaparando la naturaleza que existía en el mundo, este indio nos manda de vuelta a casa.
“Por otra parte, entendía que en una encrucijada real las opciones no son exactamente opuestas entre sí; cada vía contiene de algún modo la esencia de las otras vías. Resolví esta idea haciendo que cada uno de los tres personajes principales sujetase, en cada una de sus manos, un atributo vinculado a los otros dos”, culmina el autor.




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