martes, 30 de marzo de 2010

Medio ambiente y el Ayuntamiento de Ílora firman un convenio para la conservación de los anfibios amenazados en Granada

Se crearán hábitat adecuados para el desarrollo de especies catalogadas de “especial interés” y ayudar así a frenar la regresión que se han detectado en algunas poblaciones

La Consejería de Medio Ambiente ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Íllora para poder trabajar en tres de sus fincas para la conservación de diversas especies de anfibios amenazados, fundamentalmente con el sapo partero, especie declarada como de especial interés en la Ley de Flora y Fauna Silvestre de Andalucía y que tiene uno de sus principales núcleos de población en la provincia. Concretamente tres son las zonas que se han escogido para las actuaciones más importantes que se van a desarrollar, el paraje de Fuente Alta, Fuente del Rosal y Fuente de Sierra Pelada.

La firma de estos convenios se enmarcan dentro del “Programa de Actuaciones para la Conservación de Anfibios Amenazados en Andalucía” que se inició hace algunos años y cuya finalidad es incrementar las probabilidades de viabilidad a largo plazo de la población andaluza, así como conocer la evolución demográfica y disminuir las principales amenazas en los hábitat críticos.

El sapo partero, que es la principal especie que se ha encontrado en la zona, es un sapo de pequeño tamaño que alcanza una longitud de 50-55 mm. Su piel es relativamente lisa con un diseño de manchas parduscas o verdosas sobre fondo claro, con zonas más claras entre los ojos y hocico. Los ojos son grandes con pupilas verticales oscuras, el hocico corto y puntiagudo y el tímpano redondo situado detrás de los ojos. Es una especie característica de zonas de montaña, entre 700 y 2200 metros de altura. Se pueden encontrar en pinares, encinares, robledales, paisajes abiertos y rocosos, en fuentes y albercas tradicionales.

Los anfibios amenazados están sufriendo diversos problemas, normalmente relacionados con la escasez de puntos de agua, su aprovechamiento al máximo o la suciedad de estas láminas. El objetivo fundamental es el mantenimiento de estas fuentes naturales. Una vez recuperadas se trata de conservarlas con una gestión mínima y periódica que tenga en cuenta los usos tradicionales y a su vez la conservación de la biodiversidad. Para ello se ha diseñado una infraestructura adecuada a las características de esta fauna consistentes en abrevaderos estrechos, alargados y de poca profundidad, a los que se les añade unas rampas en sus extremos que facilitan la entrada y salida de anfibios y evitan el que cuando se hiele, la presión se ejerza hacia el fondo, donde están las larvas invernantes, o hacia las paredes, provocando la rotura de las mismas.

 “Con estos convenios pretendemos por tanto ejecutar actuaciones que beneficien a las dos partes implicadas, es decir, los intereses de la propiedad y la conservación de los anfibios amenazados y este caso el sapo partero más concretamente”, explicó el delegado de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en Granada, Francisco Javier Aragón.



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